Me han pasado esta foto , de un contrato de maestra del año 1923 (pinchar aquí para ver la foto en grande y poder leerla). En dos palabras: impre-zionante. ¡Que machismo más brutal!
Tenía razón Juan Pablo II en su Mulieris Dignitatem. Es una carta que hay que aplicar de manera radical, cambiar todas las estructuras sociales, políticas y económicas, que de manera secular han machacado a la mujer. La mujer no es el futuro, ni el ayer. Es el presente absoluto del mundo.
Me permito dudar muy mucho de la autenticidad de ese documento. Más bien parece una recreación tipo 'Cuéntame' ¿De dónde la has sacado?
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con tus reflexiones.
ResponderEliminarMe atrevería a creer que el contenido del contrato sea real.
Pero, por la tipografía dudo que sea de 1923, la verdad.
No es cuestión de tipografía, sino de términos, por ejemplo 'Consejo de Educación, que me suena a inglés (Board of Education) o de planteamientos: la prohibición de fumar a las maestras en 1923 es increíble porque seguramente a nadie se le pasaría por la cabeza que una mujer 'normal' fumara. Y se podrían decir más cosas.
ResponderEliminarSigo pensando que es algo hecho para ejemplificar la sujeción femenina, pero cargando la mano.
Este "contrato" lo habré recibido cuarenta veces en el último par de años... Vamos, lo que se dice un clásico de las chorradas de internet. Pero no hay que irse tan lejos en el tiempo (1923) o en el espacio (Irán). "Hic et nunc" continúa abusándose laboralmente de las mujeres. Es un hecho. Por cierto, Arp y Todoerabueno, no os habéis fijado en el anagrama de la esquina inferior derecha: explica el sentido del mensaje.
ResponderEliminarVamos no nos pide darnos latigazos antes de acostarnos de puro milagro.
ResponderEliminar¿ Cómo puede un ser inteligente ser misógino ? Si ha sido educado por una mujer, qué es la tarea más difícil del ser humano:educar
Hay algunos aspectos de ese documento que no suenan a reales, sino a re-creación de la historia, como dice "arp".
ResponderEliminarEn primer lugar, no tenemos el documento original, sino una supuesta transcripción.
En segundo lugar, no tiene sentido que se especifique el año 1923, cuando en las proformas de entonces y de ahora sólo se veía 19.. (20..), y el resto del año se escribía a mano.
De todos modos, aquellos tiempos tenían sus cosas particulares. Nos chocan usos y costumbres de hace cien años, lo mismo que hace cien años o dentro un siglo resultarían raras muchas de las cosas que hoy hacemos: ir al trabajo en camiseta de tirillas, bañador y chancletas, por ejemplo.